viernes, 9 de abril de 2010

Despilfarrando el legado de un pionero en tan solo unos años (2002-2005)

Y si ayer hablábamos de cosas que merece la pena ver en nuestros días, hoy vamos a dar un giro radical y os dejo algo que no tendría que estar ocurriendo pero que, al parecer, es irremediable.

Pero como siempre, intentaré ofreceros la noticia actual con algunas notas de historia, una costumbre que desde la inauguración de esta Aldea, ha sido una de mis aficiones favoritas... Enfrentarme a la realidad abriéndo la visión con unas gotas de Historia.

Conocí a Carl Anton Larsen durante la edición del podcast de Ernest Shackleton y la aventura del Endurance. Y bueno... a primera vista, me llamó la atención su aspecto, más propio de un filósofo o un psiquiatra que el de un rudo marino pionero de la conquista antártica. Sobre todo, si lo comparamos con el fornido irlandés, Larsen tenía un punto de delicadeza que no me cuadraba bien con las duras condiciones del desierto helado...



Carl Anton Larsen, el segundo por la derecha en la fila inferior, no me pareció la típica estampa de marinero y aventurero capaz de embarcarse hacia la inmensidad desconocida del infierno azul en busca de no se sabe bien qué por aquella época...

Pero me equivoqué, bajo su freudiana apariencia de caballero remilgado, el noruego escondía un corazón y una voluntad fuera de lo común y, en cierto modo, una vida paralela a la de mi querido Ernest Shackleton.

Larsen tenía esa vocación... esa quisquillosa llamada interior hacia la aventura que ya a los 14 años le hizo abandonar sus estudios y largarse a ver mundo en el barco de su padre. Así empezó, y reconozco que lo juzgué mal porque la vida en un barco ballenero de finales del siglo XIX no era precisamente un jardín de rosas... Su endeble apariencia no hacía presagiar su apasionante vida.


Sección de la Barrera Larsen, 13 Marzo 2002 | Fuente | Dominio Público

Y digo que su vida resulta muy similar a la de Shackleton porque Carl Anton Larsen también vivió la trampa helada de la Antártida en sus propias carnes... En 1903, capitaneando el barco de la expedición noruega antártica, y al igual que el Endurance, su navío quedó atrapado por los traicioneros hielos dejando a los peripuestos caballeros de la fotografía superior a su suerte durante durante 10 meses sin provisiones ni muchas posibilidades de sobrevivir...

Sin embargo, lo consiguieron, vivieron como robinsones extremos, casi un año en aquellos indómitos hielos alimentándose de pingüinos y pescando...

Larsen era un pionero, uno de esos irreductibles que de vez en cuando alegran las páginas digitales de este blog, un explorador, alguién que abría horizontes, que superaba barreras... Un personaje que, por ejemplo, consiguió el curioso lujo de ser la primera persona de la historia en esquiar sobre la Antártida.

Barrera Larsen marzo 2003
Gran Barrera Larsen, Sección B, 20 Marzo 2003 | Fuente NASA | Dominio Público

Y así llegamos al nuestros días, a la inmensa Barrera de hielo que lleva su nombre... La gran pared de hielo que recorrió como un argonauta a bordo del navío Jason en 1893 y que bautizaron en su nombre.

Una extensión de hielo con tres inmensas secciones (Larsen A, B y C) de las que hoy apenas queda más que el recuerdo. La barrera Larsen A colisionó en 1995 y ya no existe.

Por su parte, Larsen B se fracturó (fotografía superior) en el año 2002 dejando a la deriva nada más y nada menos que 3.250 kilómetros cuadrados de hielo.

Y avanzamos un poco más, hasta el día de hoy... porque hoy mismo, 9 de abril de 2010, el Earth Observatory de la NASA publica (no sé si como recuerdo o como advertencia) la sucesión de acontecimientos que llevaron a Larsen B a desaparecer en tan sólo unos años, desde el 2002 al 2005.

Barrera Larsen febrero 2010
Gran Barrera Larsen, Sección B, 18 Febrero 2005 | Fuente NASA | Dominio Público

Una sucesión que la propia NASA califica de dramática y que significa el final de una barrera de hielo que había permanecido estable durante 10.000 años.

Aún así si a alguno de vosotros se le ocurre buscar en el MODIS cuál es el estado actual de la Larsen, se llevaría una breve alegría al ver que en febrero de este año, el hielo ha cubierto la gran bahía antártica por donde el noruego navegara hace más de un siglo...


Gran Barrera Larsen, Sección B, Febrero 2010 | Fuente Modis - NASA | Dominio Público

Sin embargo, como os digo, la alegría sería breve ya que los hielos que cada año vuelven a cubrir la Larsen B apenas tienen 2 o 3 metros de espesor, frente a los 250 metros que tenía hace apenas una década.

Carl Anton Larsen jamás hubiera imaginado que su legado, la plataforma que llevaba su nombre, se esfumaría casi en el mismo tiempo que duró la expedición que logró navegarla...

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Archivado en la Sección: Los Artículos de la Aldea

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2 comentarios:

  1. Siento tanta tristeza como impotencia... y la cosa va a peor. Donde esta el freno de emergencia??

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  2. Es triste ver que tras esa información con la que cuentan los que podían hacer algo para evitarlo, nada se hace, excepto esperar y decir, cosa que oigo a menudo, que lo del cambio climático es un invento alarmista.
    Salu2, Sirena

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