La Aldea Irreductible: 1/03/11

miércoles 30 de marzo de 2011

Nuestro cerebro busca patrones


Son apenas 13 segundos de video pero constituyen un dato realmente significativo a la hora de entender cómo funciona nuestro cerebro.

Jerry Andrus, al igual que el fabuloso James Randi, es un mago, ilusionista y escéptico al que le gusta jugar con los eféctos ópticos, o como suele llamarlos a Neil de Grasse Tyson, "brain fails".

No importa que a continuación os muestre la verdadera disposición del cubo imposible. No importa que tengamos delante de nuestras narices la realidad. No importa que comprobemos que es un efecto óptico basado en una determinada posición de la cámara.



Y no importa porque nuestro cerebro ha evolucionado para buscar patrones. Mirad la foto con la disposición real del cubo y volved a ver el video de 13 segundos: Seguiremos buscando el patrón, uniremos los puntos e irremediablemente seguiremos encontrando el cubo imposible.

Miramos las nubes y encontramos en ellas osos, dragones o caballos, miramos una pared y encontramos caras y figuras en sus rugosidades, miramos puntos diseminados al azar y los unimos, nos muestran manchas en un papel y encontramos animales, personas, siluetas...

Nuestro cerebro busca patrones. Y no es malo, ese comportamiento insertado como un software a lo largo de los años, nos ha ayudado a sobrevivir y a llegar hasta aquí. A riesgo de soltar una frase punsetiana, podemos decir que nuestro cerebro nos engaña, aunque sea por nuestro bien.



Buscar patrones es la respuesta natural de nuestra mente a un hecho que le disgusta: el desconocimiento. A nuestro cerebro no le gusta "no saber". Busca respuesta y en muchas ocasiones lo hace bajo el argumento ad ignorantiam. Prefiere una solución rápida ante una situación de desconocimiento.

Por eso es más fácil creer que dudar. Nuestro cerebro encuentra más fácil la creencia que la ciencia. Por eso usamos inconscientemente falacias y por eso el pensamiento crítico, la duda y el escepticismo representan un trabajo extra, un entrenamiento mental, un esfuerzo adicional a la rápida respuesta natural de nuestro software busca-patrones.

La TED Talk que Shermer realizó hace ya un tiempo puede calificarse de obligatoria para comprender cómo y por qué somos más propensos al patrón y menos al análisis.

El video dura menos de 20 minutos, contiene subtítulos en español que podéis activar en la pestaña subtitle y podéis verlo a pantalla completa pulsando el icono de la parte superior derecha.

Si no la habéis visto, no os la perdáis.


TED Talk Michael Shermer Video 19min 25seg

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lunes 28 de marzo de 2011

¿Qué culpa tienen Carlos V o Zidane de que seas un energúmeno?

Idiotas los hay de todos los colores y en todos sitios. No creo que existan estadísticas fiables sobre su clase social, su localización geográfica o su edad. La experiencia parece indicarnos que la estulticia carece de un patrón claramente identificable.

Sin embargo, hay algo que parece unir a un elevado número de ellos: Su poco aprecio por el patrimonio cultural de su propia ciudad o pueblo. Casi a diario podemos leer en los periódicos como algunos de ellos han destrozado alguna estatua de un parque, han desfigurado alguna escultura o han llenado de graffitis las paredes de algún monumento o catedral del siglo XVI.



De esta manera me he encontrado la estatua del Carlos V en estas vacaciones. La figura del emperador que trajera a Granada la institución de la Universidad vuelve a ser machacada por la estupidez e ignorancia revestida, en esta ocasión, de gracieta furgolera.

Y digo vuelve, porque no es la primera vez que algún idiota la emprende con la estatua de la plaza de Derecho: hace unos años le arrancaron el brazo desarmándolo de la espada que lucía y que ha servido a mas de un ignorante para confundirlo con Cervantes...



Y es que hay que ser muy corto de entendederas para hacer gracietas como estas, parece que hay gente que le está pillando el gusto y a base de gamberradas y graffitis, está dejando Granada, una de las ciudades más bellas del mundo, en algo parecido a un escenario de película de zombies.



Como colofón y para demostrar la teoría de la estupidez infinita que propugnaba Albert Einstein, podemos comprobar que el gamberro no sólo no tiene respeto por la historia o memoria de su ciudad, sino que además es un gilipollas integral: Zidane no jugaba con el 7... En la Juventus solía portar el 21, en el Real Madrid el 5 y con la selección de Francia jugaba con el 10.

A eso estamos llegando... energúmenos que no sirven ni para destrozar.

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lunes 14 de marzo de 2011

Arqueoastronomía en el próximo EEP Tenerife


Después de la gran acogida que tuvo la primera edición del Escépticos en el Pub de Canarias ya estamos preparando la segunda entrega que tendrá lugar este viernes 25 de Marzo a las 20:00 en la Librería-Cafetería El Faro Calle Deán Palahí, nº22 de La Laguna.

El tema en esta ocasión promete. El apasionante mundo de la Arqueoastronomía de la mano de César Esteban López, profesor de astrofísica de la Universidad de la Laguna e investigador del Instituto Astronómico de Canarias.

Así pues, recordad: Este viernes 25 de Marzo a las 20:00 en la Libreria-Cafeteria El Faro.

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miércoles 9 de marzo de 2011

Outside in, un documental imax sobre Saturno

Otra muestra más de las posibilidades divulgativas que están surgiendo como proyectos en internet: Outside in, una iniciativa sin ánimo de lucro que pretende realizar un documental IMAX sobre Saturno.

Se llama Outside in y utiliza las espectaculares imágenes de la Sonda Cassini-Huygens para invitarnos a un muy apetecible viaje visual por el Señor de los anillos de nuestro sistema solar.

Por ahora están en la fase de producción y búsqueda de financiación (en su web puedes dejar tu donación) pero el proyecto tiene una pinta estupenda.

5.6k Saturn Cassini Photographic Animation from stephen v2 on Vimeo.



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martes 8 de marzo de 2011

El feminismo: una lucha inacabada

“La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos”
(Olimpia de Gouges, 1792)

El día 8 de marzo celebramos en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer. Aunque han pasado ya más de dos siglos desde que Olimpia de Gouges redactara los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, sus palabras siguen estando de plena actualidad. En una reciente nota de prensa, Manos Unidas denunciaba que dos terceras partes de los adultos analfabetos son mujeres. También lo son el 70% de los pobres.

La violencia de género mancha de sangre nuestras sobremesas y el acceso al mundo laboral no es todavía igualitario.

No hay duda de que la situación de la mujer sigue siendo una de las problemáticas sociales más importantes de nuestro tiempo. Sin embargo, y pese al largo camino que aún queda por recorrer, estas fechas también deben ser momento para recordar a ese valiente puñado de pioneras que se atrevieron, casi siempre en soledad, a cuestionar las estructuras impuestas desde una sociedad machista, enfrentándose a la indiferencia, la burla, la incomprensión y el desprecio de sus coetáneos.

La lucha por los Derechos de la Mujer se remonta al inicio mismo de la contemporaneidad. En 1789, la Revolución Francesa, que derribó las estructuras del Antiguo Régimen, promulgó los Derechos del Hombre y convirtió al súbdito en ciudadano, se olvidó de conceder derechos políticos a la mitad de su población. Desde el principio, las mujeres quedaron excluidas de la ciudadanía y siguieron bajo la dependencia de padres y maridos: poco había cambiado para ellas.

En este contexto, Olimpia de Gouges publica en Francia sus “Derechos de la Mujer y de la Ciudadana”; y Mary Wollstonecraft, en Inglaterra, la “Vindicación de los Derechos de la Mujer”. Fueron las primeras piedras del lento edificio de la igualdad.

Mientras esto ocurría en política, la Revolución Industrial alumbraba el nacimiento de la economía capitalista contemporánea. La primera sociedad industrial, tiempo de barrios negros y miseria obrera, obligó a muchas mujeres humildes a salir de sus casas para incorporarse al trabajo en las fábricas. No fue un camino fácil. El sueldo femenino era más bajo y los hombres miraban con recelo a quienes veían, ante todo, como una amenaza para su estabilidad laboral. Las violaciones eran frecuentes y los sindicatos no permitían la entrada a mujeres.

Pese a todo, se había dado un paso importante: la mujer se integraba en la cadena productiva capitalista. Ya nada podría pararla. A mediados del siglo XIX, Flora Tristán predicaba el socialismo y la igualdad en las fábricas y, poco después, Emma Paterson creaba una liga de sindicatos de mujeres. Estaba naciendo el movimiento feminista.



La primera oleada de este movimiento tuvo su carta fundacional en la declaración estadounidense de Seneca Falls (1848) y se centró en la consecución de los derechos políticos y el voto femenino. Fue una lucha enconada, revolucionaria, protagonizada por mujeres de la burguesía media que reclamaban la participación activa en la sociedad de su tiempo. Entre mítines, periódicos, manifestaciones y cárceles, la batalla de las sufragistas tuvo su primer éxito en 1869: en el Estado de Wyoming, y por primera vez en el mundo (salvo algunos precedentes menores), la mujer blanca pudo ejercer su derecho al voto. Desde entonces, los progresos fueron constantes y el sufragio femenino se fue extendiendo, lentamente, por Europa y América.



Entretanto, el mundo cambiaba a un ritmo frenético. El ferrocarril, el automóvil y el avión revolucionaban las comunicaciones. La luz eléctrica prolongó la jornada de trabajo y dio un gran impulso a la vida nocturna. Nacía la sociedad de consumo de masas y, con ella, el desarrollo de las grandes superficies, el cine y todo el sector terciario. De manera inmediata, este nuevo capitalismo comenzó a demandar oficios que se tenían por específicamente femeninos: cajeras, secretarias, mecanógrafas y azafatas. Y, entonces, llegó la guerra.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) provocó un impacto sin precedentes en la historia de la emancipación femenina. Su poder destructivo fue tal que dos generaciones de europeos dejaron la vida en las trincheras de Francia. Todos los hombres en edad de trabajar fueron llamados a filas. Las fábricas se quedaron sin nadie y la producción cesó cuando más necesitaba la sociedad a su industria. La situación era tan desesperada que se adoptó una solución revolucionaria: la incorporación masiva de la mujer a todos los ámbitos del mundo laboral.

Fue la necesidad la que hizo ver a Europa que las mujeres podían desempeñar, tan bien como los hombres, cualquier tipo de trabajo. Surgieron las guarderías y la moda experimentó el mayor cambio de su historia: las faldas más cortas y el pelo a lo garçon, en principio tan necesarios para poder trabajar más cómodamente, se convertirían después en alta costura de la mano de Coco Chanel.

El fin del conflicto trajo campañas orientadas a que las mujeres regresaran a sus tareas domésticas; pero algo había cambiado. El mundo anterior a 1914 había desaparecido y, con él, toda una forma de entender las relaciones laborales. La presencia de la mujer en todos los ámbitos del trabajo seguiría su camino, lento pero seguro, durante la primera mitad del siglo XX.

La segunda gran ola del feminismo contemporáneo se inició con la publicación de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, en 1949. Aunque, a mediados de siglo, los derechos políticos eran ya una realidad en la mayoría de países occidentales, la igualdad efectiva estaba aún muy lejos de conseguirse. En el contexto de la revolución social de los años 60, la mujer tomó conciencia de que seguía estando subordinada, de que sus derechos sociales no se habían reconocido, de que seguía siendo, en definitiva, el segundo sexo. Comenzaba así un vasto movimiento internacional por la liberación de la mujer, con toda la fuerza de una juventud contestataria y utópica que buscaba la playa bajo los adoquines de todo el mundo, desde San Francisco hasta Praga. En La mística de la feminidad, Betty Friedan denunciaba la insatisfacción vital, íntima, amarga, de millones de mujeres confinadas en las cuatro paredes de su casa. En medio del desprecio y la indiferencia, los estudios sobre la mujer entraban en la Universidad y Kate Millet pudo denunciar la opresión sistemática del sistema patriarcal existente en su Política sexual de 1970.

Con la consigna “lo privado es político”, las mujeres de los 70 se lanzaron a la búsqueda de su propia identidad, protagonizando una auténtica revolución social que subvertía las nociones de género aceptadas hasta entonces. Fueron ellas, al convertir lo privado en político, las primeras en denunciar su subordinación al hombre en el matrimonio y en el trabajo, en crear centros de planificación familiar y casas de refugio para mujeres maltratadas, en reivindicar la igualdad real en todos los ámbitos de la vida. Alcanzaron un éxito arrollador. Muchas de sus propuestas, inicialmente revolucionarias, han sido acogidas por los gobiernos y hoy día son una realidad que va más allá de cualquier ideología de género.

A partir de finales de los 80, el mundo entraba en una nueva etapa. La caída del Muro de Berlín y el “fin de las ideologías” preludiaban la tercera ola del feminismo contemporáneo, caracterizada por las políticas de igualdad y la asunción de sus propuestas desde las más altas instancias. Así, en la Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing, auspiciada por la ONU, los Derechos de la Mujer se enmarcaron dentro del contexto general de los Derechos Humanos. La mayoría de los gobiernos han puesto en marcha medidas contra el maltrato y la discriminación; la igualdad se ha convertido en una demanda global.

El feminismo del siglo XXI tiene ante sí el estimulante reto de la diversidad. La existencia de una única manera de ser mujer es impensable en la sociedad de la información y del conocimiento. Cientos de corrientes, de todos los signos políticos y religiosos, reivindican el derecho a su propio pensamiento. Las mujeres de Asia, África y América niegan que el modelo occidental del feminismo sea el único válido y encuentran nuevas señas de identidad en sus propias sociedades. Queda mucho por hacer. Hay mil formas de ser mujer, pero un mismo camino por delante.

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Este artículo me lo envía un lector de la Aldea Irreductible, Vicente Cendrero Almodóvar, Historia por la Universidad de Castilla-la Mancha, que en esta fecha ha querido añadir su aportación al día internacional de la mujer.

Más información y fuentes:

-NASH, M: "Las mujeres en el mundo contemporáneo".

-NÚÑEZ FLORENCIO, R.: Sociedad y política en el siglo XX. Viejos y nuevos movimientos sociales. Madrid, Síntesis, 1993.

- ANDERSON, B.S.; ZINSSER, J.P.: Historia de las mujeres. Una historia propia. Barcelona, Crítica, 1991.

- BOURDIEU, P.: La dominación masculina


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¿A qué suena Pi?

Después de tantos años leyendo al bueno de Wicho y sus actualizaciones sobre el número Pi, uno se va haciendo un poco adicto a todas esas curiosidades matemáticas.

Hoy me encuentro con este video titulado "¿A qué suena Pi?" y seguro va a hacer las delicias tanto de los matemáticos como de los músicos... porque oye, suena muy muy bien :)



Y de paso, aprovecho y rescato una anécdota que me enviaba Guillermo hace unos meses titulada "La canción de Pi" y que es una adaptación de la inconmensurable (y algo irracional también) American Pie de Don Mclean.

Esta es parte de la letra y el estribillo:

“In the Bible we do see the circle ratio appears as three,
Or a little more....

That genius Archimedes found with polygons, an upper bound
Of 22 sevenths for sure!

The Chinese got it really keen: three-five-five over one thirteen!
More joined the action with arctan series and continued fractions.
In the 1700’s, my oh my, the English coined the symbol π,
Then Lambert showed it was a lie to look for rational pi.
He started singing ..........

Find, find the value of pi,
Starts 3 point 1 4 1 5 9.
Good ol’ boys gave it a try,
But the decimal never dies, the decimal never dies... ”

La letra íntegra podéis encontrarla aquí.

Su autor es Lawrence Mark Lesser. Profesor de matemáticas de la Universidad de Texas.

(Microsiervos, como no podía ser de otra forma :), publicó en su día otra versión diferente, por si queréis echarle un vistazo)

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sábado 5 de marzo de 2011

Tim Minchin se arrepiente y ve la luz...



La historia es la siguiente: después de terminar una actuación en Australia, uno de los asistentes al concierto llamado "Sam", se acercó al conocido cómico y escéptico Tim Minchin y le contó como dios había curado a su madre de cataratas. Minchin conmovido y arrepentido le compuso esta canción.

Una pena que al video le hayan puesto unos subtítulos (en inglés) tan mareantes, pero aun así, siempre es un gustazo escuchar al gran Tim Minchin, en esta ocasión compungido y volviendo al camino correcto.



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martes 1 de marzo de 2011

100 años de historia en 2 minutos


Parece claro que el siglo XX estuvo marcado por las guerras, en especial por las dos guerra mundiales, hoy me gustaría dejaros dos videos que me han llamado la atención y que, en cierto modo, se complementan... ¿Sera el siglo XXI el siglo de las revoluciones sociales?... ¿Está el mundo cambiando ante nuestros ojos o tan sólo es un rápido lavado de cara que sigue dejando abiertos los verdaderos grandes problemas, los problemas de siempre?



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